Un día en mi vida

Cuando mi padre se va de casa todavía es de noche. Después se va mi madre y siempre intento escaparme por las escaleras para no quedarme solo en casa. Pero al final siempre me engañan con mi pelota de colores. Y es que no me puedo resistir a perseguirla cuando oigo sus cascabeles.El resto del día me lo paso echando siestas, lavándome y escalando de vez en cuando. Puede parecer que no es muy divertido, pero es que las fuerzas me las guardo para cuando llega la familia...
A veces hasta salgo a hacer alguna pequeña excursión y visitar vecin@s.



Mientras miro por mi ventana favorita...

me acuerdo de mis amig@s. Hay alguno que hace mucho que no me visita, por ejemplo Dani.
Dani vino un día cuando yo era pequeño, pero la próxima vez ya no va a poder levantarme aunque se le haya pasado el miedo. He crecido mucho desde entonces.

Mi primera siesta

¿Será un marciano?Nooooo, soy yo durmiendo mi primera siesta delante de mi madre, que no se pudo aguantar y me la tuvo que fastidiar con el ruidico ese de la cámara. Por eso la miré con ojos de fulminar. ¿A quién se le ocurre? Cortar así una siesta de 26 de julio... fecha en la que, aparte de dormir, no se puede hacer otra cosa.
Con lo tranquilico que estaba yo allí... como no le voy a morder luego... aún se quejará y todo...

Cuando era pequeño

Cuando era pequeño cabía en cualquier sitio. En estas fotos estoy en una papelera que hizo un tío mío cuando iba al colegio. Era el 19 de julio, así que yo tenía algo más de dos meses y medio. Ya ves lo simple que era. Me creía que no me iban a encontrar allí metido... Era la ignorancia de la niñez.
De entonces me viene también mi afición por los cables -afición que todavía perdura-, sobre todo por el del portátil de mi madre, con el que me veis en la foto, aunque cuando se despistan o se dejan la puerta abierta también ataco los miles de cables que tiene mi padre en su garito. Si los vierais me comprenderíais...